EVENTOS

Si los Juegos son presentados como una celebración de toda la provincia, ¿cómo se distribuye territorialmente ese legado?

  • Juegos Santafesinos: el balance que deja Rosario y la ausencia del norte
    Una mirada desde Rosario de un periodista de Reconquista que cubrió los Juegos
    Los Juegos Santafesinos dejaron una enorme experiencia deportiva, infraestructura renovada y un movimiento económico que la Provincia deberá terminar de cuantificar. Pero también dejan preguntas. Una de ellas, desde la mirada de quien llegó desde Reconquista para cubrir el acontecimiento, tiene que ver con el territorio: ¿por qué el norte santafesino no tuvo ninguna sede de estos Juegos?
    En lo económico, el dato es contundente. El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, informó que el costo de los Juegos, incluyendo las 21 obras públicas y toda la logística, alcanzó los $191.800 millones. Para el programa de infraestructura deportiva se gestionó además financiamiento externo con CAF, con autorización para un endeudamiento de hasta US$75 millones.
    Del otro lado de la ecuación, el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, sostuvo que los Juegos generaron una fuerte dinamización de la economía santafesina. Las estimaciones oficiales difundidas durante el desarrollo del acontecimiento mostraron un importante movimiento en hotelería, gastronomía, transporte y otros servicios.
    Es decir, hay una discusión económica que todavía requiere un balance final: cuánto se invirtió, cuánto retornó a la economía provincial y qué parte de ese legado queda como infraestructura permanente.
    Pero hay otra discusión, menos visible en los números: la territorial.
    Durante la cobertura en Rosario, este periodista de Reconquista recogió comentarios de jueces, participantes y personas vinculadas a los Juegos. Algunos planteaban que determinadas disciplinas podrían haberse llevado al norte provincial, particularmente a Reconquista, cuando no implicaran una movilización masiva de delegaciones. No se trataba de cuestionar una disciplina deportiva por otra, sino de preguntarse si un acontecimiento de esta magnitud podía haber dejado también una huella concreta en el norte.
    Una de las explicaciones escuchadas fue la distancia. Rafaela se encuentra aproximadamente a una hora de Santa Fe capital, mientras que el traslado desde Reconquista demanda varias horas. También aparecieron, en conversaciones informales, interpretaciones vinculadas al peso político de las distintas regiones en la elección de las sedes. Son percepciones recogidas durante la cobertura y no constituyen una explicación oficial de las decisiones.
    Lo concreto es que las sedes principales quedaron concentradas en Rosario, Santa Fe y Rafaela, mientras que el norte provincial no tuvo una sede de competencia. La propia planificación oficial estableció esas tres ciudades como sedes de los Juegos.
    Y allí aparece una pregunta que excede al deporte.
    Si los Juegos son presentados como una celebración de toda la provincia, ¿cómo se distribuye territorialmente ese legado?
    Desde Reconquista, la pregunta adquiere otra dimensión. Porque el norte santafesino no solamente está lejos de la capital provincial: también forma parte de Santa Fe, aporta deportistas, trabajadores, instituciones y recursos, y tiene derecho a preguntarse qué lugar ocupa cuando llegan acontecimientos de esta magnitud.
    Los Juegos terminaron. Las medallas ya tienen sus dueños. Las obras quedan. El movimiento económico deberá ser evaluado con números definitivos.
    Pero también queda pendiente otro balance: el de una provincia que todavía debe discutir cómo hacer para que sus grandes acontecimientos no tengan solamente tres puntos en el mapa, sino una verdadera dimensión territorial.
    Por Mario Contreras Marino
    Periodista de Reconquista — cobertura desde Rosario
    Comunicación UNR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *